Una casa, un terreno, oro, un auto que usas para trabajar: los activos físicos son los que puedes tocar. Para mucha gente son la forma más natural de guardar valor, porque se ven y se sienten seguros. Pero no todos envejecen igual: unos conservan su precio con los años y otros lo pierden apenas los estrenas.
Antes de meter tus ahorros en algo tangible, conviene distinguir cuál es cuál. En qué son los activos tangibles y cuáles conservan su valor desarmamos esa idea de que “lo físico siempre sube” y te damos criterios para elegir con la cabeza fría.
Cuando quieras ver cómo se combinan con el resto de lo que tienes, pásate al pilar de activos y patrimonio.
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