Ahorro en el hogar
Cómo ahorrar en el súper sin sufrir (guía práctica)
Ahorrar en el súper no es dejar de comer rico: es planear la despensa. Aprende a bajar tu ticket quincenal con lista, menú, precio por kilo y marcas libres, sin amargarte.
Ahorro
Bajar el recibo de la luz no es cuestión de trucos, sino de entender cómo te cobra CFE y atacar los aparatos que más consumen. Aprende cómo funcionan los bloques y la tarifa DAC, qué se lleva la mayor parte de tu energía y qué hábitos sí mueven el recibo.
Por Sergio Brito · Actualizado el · Datos de México
Para bajar el recibo de la luz no hay truco milagro: hay que atacar el consumo. Tu recibo de CFE no sube por casualidad, sube por lo que prendes, cuánto tiempo lo dejas encendido y qué tan eficiente es cada aparato. Si entiendes cómo te cobran y qué se come la mayor parte de la energía, recortas el recibo sin dejar de vivir a gusto. Aquí va lo que de verdad mueve la aguja.
Antes de ahorrar, entiende la factura. En México, CFE cobra la luz por bloques de consumo y con un subsidio del gobierno para el consumo básico del hogar. Mientras te mantienes dentro de ese consumo subsidiado, cada kilovatio-hora (la unidad en que se mide la energía) te sale relativamente barato.
El problema llega cuando te pasas del límite varios meses seguidos. Ahí caes en la tarifa DAC (Doméstica de Alto Consumo): pierdes el subsidio y el precio por kilovatio sube bastante. No es una multa, es que dejas de recibir la ayuda del gobierno. Y salir de la DAC toma tiempo, porque se calcula sobre tu promedio de varios meses, no sobre uno solo.
El umbral que te manda a DAC depende de tu tarifa y tu región: la CFE lo fija por localidad y va desde unos cientos de kWh al mes en zonas templadas hasta varios miles en las de clima extremo (a julio de 2026). Y se mide sobre tu promedio de los últimos 12 meses, no sobre un recibo suelto. Los límites y las tarifas se actualizan cada cierto tiempo, así que no los memorices de un blog: revísalos en tu propio recibo y en el sitio oficial de CFE (cfe.mx), que es donde están al día.
La primera vez que revisé mi recibo con calma me di cuenta de que llevaba años sin entender el desglose: veía el total y pagaba, como quien firma sin leer. El día que separé el consumo por bloques entendí por qué en los meses de calor el número se disparaba, y a partir de ahí empecé a cuidar el verano en lugar de solo sufrir el recibo ya emitido.
Aquí está el grueso del recibo. No todos los aparatos gastan igual: unos pocos se llevan la mayor parte de la energía. Estos son los grandes:
La regla fácil: lo que calienta o enfría, gasta. Cuando un aparato produce frío o calor, jala mucha energía. Los focos LED, el celular o la tele modernos consumen poco en comparación, así que ahí no está tu batalla principal.
Con los grandes consumidores identificados, estos hábitos son los que de verdad bajan el número:
Si vives en zona calurosa, el verano es tu temporada de riesgo. El aire acondicionado trabajando muchas horas al día es lo que más empuja hacia la tarifa DAC. Algunas formas de bajarle sin morir de calor:
Piénsalo como manejar en carretera: no es lo mismo ir a fondo todo el camino que a velocidad pareja. El clima a tope toda la tarde se come la “gasolina”; usado con cabeza, te lleva igual de fresco gastando menos.
Si el calor te disparó el recibo un verano, no basta con lamentarlo: mételo a tu plan del mes. Cuando armes tu presupuesto quincenal, apártale a la luz de verano una bolsa más grande que a la de invierno, para que el recibo alto no te agarre desprevenido.
Cada tanto circula el aparatito que “ahorra luz” conectado al enchufe, o el truco raro para “engañar” el medidor. Desconfía. Lo que baja tu recibo es medible y aburrido: consumir menos y usar aparatos eficientes. No hay atajo mágico, y algunos de esos “ahorradores” no hacen nada o hasta son peligrosos.
Piensa en el recibo de luz como en el súper: no ahorras por un truco escondido, ahorras por decidir mejor qué metes al carrito. Aquí el carrito son tus kilovatios, y cada aparato prendido es un producto que sumas al ticket. El mismo criterio aplica a otros recibos del hogar, como ahorrar agua en casa.
Hay una razón extra para cuidarlo desde ahora: la electricidad, como casi todo, tiende a subir de precio con el tiempo por efecto de la inflación. Los hábitos eficientes que agarres hoy te protegen también de los aumentos de mañana.
Ahorrar en la luz no es cuestión de trucos, sino de entender tu recibo y atacar lo que de verdad consume. Aprende cómo te cobra CFE, identifica a los aparatos que se llevan la mayor parte —clima, calentador, refri— y cuida sobre todo los meses de calor para no caer en la tarifa DAC. Los hábitos pequeños, sostenidos, son los que bajan el número. Y si quieres ver cuánto puede tocarle a la luz dentro de tu mes sin descuadrar el resto, arma tu plan con la calculadora de presupuesto y dale a cada recibo su lugar. Para más formas de que tu dinero rinda en casa, date una vuelta por la guía de ahorro.
DAC significa tarifa Doméstica de Alto Consumo. Es la que te aplican cuando tu consumo se pasa del límite subsidiado durante varios meses seguidos: dejas de recibir el subsidio del gobierno y el precio por kilovatio-hora sube bastante. No es una multa, es la pérdida de la ayuda. Salir de ella toma tiempo, porque se calcula sobre tu promedio de varios meses. Los límites exactos cambian por región y época del año; revísalos en tu recibo y en cfe.mx.
Los que generan frío o calor. El aire acondicionado encabeza la lista en zonas calurosas, seguido del calentador eléctrico de agua, el refrigerador (que gasta menos por hora pero está encendido todo el día) y los aparatos de calor como plancha, secadora de pelo y horno eléctrico. La regla fácil: lo que enfría o calienta, gasta mucho. Los focos LED, el celular y la tele moderna consumen poco en comparación.
Desconfía de ellos. El ahorro real de luz es medible y aburrido: consumir menos y usar aparatos eficientes. Los dispositivos que prometen bajar tu recibo con solo conectarlos suelen no hacer nada, y algunos hasta pueden ser peligrosos. No hay atajo mágico para el recibo; hay hábitos y equipos eficientes.
Por el aire acondicionado. En zonas de calor, un clima trabajando varias horas cada tarde es, él solo, lo que más empuja el consumo hacia arriba y hacia la tarifa DAC. Para bajarle sin sufrir: sube un poco la temperatura del termostato, cierra el cuarto que estás enfriando, apóyate en ventiladores y dale mantenimiento a los filtros. Cada grado que subes el termostato es energía que ahorras.
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