Vender un servicio cuesta más que vender un objeto, y la razón es simple: el cliente no puede tocarlo, verlo ni probarlo antes de pagar. Te compra a ti, tu tiempo y tu palabra de que vas a cumplir. Por eso aquí la confianza pesa tanto como la habilidad.
En este tema aprendes a vender lo intangible sin regalar tu trabajo. Verás cómo vender servicios cuando lo que ofreces no se toca: cómo armar una propuesta que se explique sola, cómo ponerle precio a tu tiempo y cómo cobrar sin miedo ni descuentos que luego te pesan.
Cuando lo tengas claro, sigue con el resto del pilar de ventas para redondear tu método.
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