Deducir es, en cristiano, restarle a Hacienda parte de lo que ya gastaste en cosas que la ley permite. Bien hecho, se traduce en menos impuesto a pagar o en una devolución más grande. Ignorado, es dinero que regalas sin darte cuenta.
Aquí te enseñamos a aprovecharlo dentro de la ley. Verás qué entra en las deducciones personales —salud, gastos funerarios, aportaciones al retiro y más—, cómo juntar la factura correcta y en qué fijarte para no perderlas. Y le dedicamos un apartado a la deducción de colegiaturas, un estímulo que muchos papás pagan cada año y casi nadie reclama.
La regla de oro: guarda tus CFDI y paga con medios que dejen rastro. Para el panorama completo, vuelve al pilar de impuestos.
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