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Inversiones

Qué son las acciones: qué compras cuando compras una empresa a pedazos

Una acción es una fracción de propiedad de una empresa: al comprarla te vuelves socio en miniatura. Aquí ves las dos formas de ganar (plusvalía y dividendos), las de perder, por qué una sola acción concentra el riesgo y por qué el principiante suele empezar por canastas diversificadas en vez de acciones sueltas.

Por Sergio Brito · Actualizado el · Datos de México

App de cotización de acciones en un teléfono
Foto: Pexels

Una acción es una fracción de propiedad de una empresa. Cuando compras una, dejas de ser solo cliente de ese negocio y te vuelves dueño de un pedacito, por diminuto que sea. Si a la empresa le va bien, tu pedazo puede valer más y hasta pagarte una parte de las ganancias; si le va mal, tu pedazo vale menos. Esa es la idea completa, y todo lo demás son detalles de cómo se compra, cómo se gana y cómo se pierde.

Qué es una acción, sin tecnicismos

Imagina que un negocio se parte en muchas rebanadas iguales, como una pizza enorme. Cada rebanada es una acción. Quien tiene una rebanada es dueño de esa porción del negocio: le toca esa misma proporción de lo que la empresa vale y de las ganancias que decida repartir. Una empresa grande puede estar dividida en millones de rebanadas, así que tener unas cuantas te vuelve un socio pequeñísimo, pero socio al fin.

Ser dueño de un pedazo no significa que vas a ir a mandar a las oficinas. No decides a quién contratan ni qué venden; para eso están los directivos. Lo que sí tienes es una parte del resultado: si el negocio crece y vale más, tu rebanada sube con él; si tropieza, baja contigo adentro.

Dónde encaja la acción: entre las canastas y el mercado

Vale la pena ubicar la acción entre sus vecinos, porque es fácil confundirlos. La acción es el instrumento suelto: un pedazo de una empresa. A su lado viven las canastas y el lugar donde todo se compra:

  • Un fondo indexado es una canasta que junta pedazos de muchas empresas a la vez; con un solo movimiento quedas repartido entre decenas o cientos.
  • Un ETF es otra canasta parecida, que además se compra y se vende como si fuera una acción.
  • La bolsa de valores es el mercado, el lugar donde acciones y canastas cambian de manos.

Dicho en corto: la acción es la fruta suelta; el fondo y el ETF son la canasta que junta muchas frutas; la bolsa es el mercado donde se compran. Este artículo trata de la fruta suelta, esa pieza que faltaba entre sus hermanos para que el rompecabezas se entienda completo.

Las dos formas de ganar con una acción

Ser dueño de un pedazo de empresa te puede dejar dinero por dos caminos distintos:

Forma de ganarCómo funcionaDe qué depende
PlusvalíaCompras a un precio y vendes más caro; te quedas la diferenciaQue la empresa valga más y que alguien pague ese precio mayor
DividendosLa empresa reparte parte de sus ganancias entre sus dueñosQue la empresa gane y decida repartir en vez de reinvertir

La plusvalía es la que todo mundo imagina: comprar barato y vender caro. Si compraste tu rebanada a cierto precio y con el tiempo el negocio vale más, puedes venderla a alguien que pague más, y esa diferencia es tuya. El detalle es que esa ganancia solo se hace real cuando vendes, y el precio pudo haber bajado en vez de subir.

Los dividendos son menos famosos pero muy reales: algunas empresas, cuando ganan, reparten una parte entre sus dueños cada cierto tiempo. Es como cobrar por ser socio sin tener que vender tu rebanada. No todas las empresas pagan dividendos —muchas prefieren reinvertir sus ganancias para crecer— y las que pagan pueden dejar de hacerlo si les va mal. Ninguna de las dos ganancias viene firmada de antemano.

Y las formas de perder

Si solo contara las ganancias, te estaría vendiendo humo. Ser dueño de un pedazo de empresa también te expone a perder, y de forma directa:

  • El precio baja. Si tu rebanada vale menos que cuando la compraste y decides vender, esa diferencia la pierdes tú.
  • La empresa va mal. Malos resultados, mala gestión o un mal año del sector arrastran el valor de tu pedazo hacia abajo.
  • La empresa quiebra. En el peor caso, los dueños cobran al final de la fila, después de trabajadores, proveedores y acreedores. Puede no quedar nada para ti.

Ese último punto marca la diferencia con prestarle dinero a alguien comprando un bono: como dueño participas de lo bueno sin techo, pero también absorbes lo malo antes que casi todos. Más premio posible, más riesgo cargado.

Por qué una sola acción concentra el riesgo

Aquí conecta con la regla que ordena todas las inversiones. Las acciones ofrecen de los mayores rendimientos potenciales a largo plazo precisamente porque cargan de las mayores dosis de riesgo: son el ejemplo de manual de que a mayor rendimiento esperado, mayor riesgo. No hay una cara sin la otra.

Y cuando toda tu apuesta vive en una sola empresa, ese riesgo se concentra al máximo. Por buena que se vea hoy, una sola compañía puede tropezar con un mal producto, un pleito legal o un competidor que le come el mercado, y tu dinero va montado en ese único caballo. Esto es justo lo contrario de repartir el riesgo con la diversificación: con una acción suelta, pusiste todos los huevos en la misma canasta.

Lo que más veo entre quienes empiezan es la tentación de jugárselo todo a la empresa de moda, esa de la que todos hablan. La emoción es real y la entiendo, pero apostar tu dinero a una sola carta es más parecido a un volado que a invertir. El vaivén de una acción individual puede ser brutal, y aguantarlo con todo tu capital adentro es mucho pedir para quien apenas arranca.

Por qué el principiante suele empezar por canastas

Por todo lo anterior, muchas personas que empiezan no arrancan comprando acciones una por una, sino canastas que ya reparten el riesgo. Un fondo indexado o un ETF te vuelven, de un solo movimiento, socio pequeñito de decenas o cientos de empresas a la vez; si una tropieza, las demás sostienen el barco.

Esto no significa que comprar acciones sueltas esté prohibido ni que sea un error para todos. Significa que elegir empresas ganadoras una por una exige tiempo, conocimiento y estómago, y que aun con todo eso nadie acierta siempre. Si te interesa el camino de la bolsa, entiende primero cómo se invierte en la bolsa de valores antes de decidir con qué pieza empiezas. En México, ese mercado opera de forma regulada a través de instituciones como la Bolsa Mexicana de Valores y BIVA, bajo la supervisión de la CNBV.

Errores comunes

  • Confundir una acción con toda la bolsa. Una acción es un pedazo de una empresa; la bolsa es el mercado donde se compran muchas.
  • Creer que solo se gana con plusvalía. Los dividendos también dejan dinero, y olvidarlos es leer media historia.
  • Jugárselo todo a una empresa de moda. Concentrar tu dinero en un solo nombre se parece más a un volado que a invertir.
  • Pensar que el precio solo sube. Una acción puede bajar y quedarse abajo; la empresa detrás puede de verdad ir mal.
  • Comprar sin entender la empresa. Si no sabes de qué vive el negocio, no estás invirtiendo, estás adivinando.
  • Saltarte el riesgo por la emoción de la ganancia. El premio posible siempre viene amarrado a la incertidumbre; ignorarla sale caro.

Conclusión: un pedazo de empresa, con todo lo que eso implica

Una acción es exactamente eso: un pedazo de propiedad de una empresa, con derecho a participar de lo bueno y obligación de absorber lo malo. Ganas por plusvalía cuando tu pedazo vale más y por dividendos cuando la empresa reparte; pierdes cuando el precio cae o el negocio tropieza. Es la pieza suelta que explica por qué las canastas como los fondos y los ETF existen: para que no dependas de una sola carta. Entender la acción por dentro te da la base para decidir con calma cuál es tu siguiente paso dentro de la guía para invertir desde cero, sin comprar nada solo porque suena bien.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente una acción?

Una acción es una fracción de propiedad de una empresa. Cuando compras una, dejas de ser un simple cliente y te vuelves dueño de un pedacito de ese negocio, por pequeño que sea. Si la empresa está dividida en millones de acciones y tú tienes unas cuantas, te toca esa misma proporción de lo que la empresa vale y de las ganancias que reparta. No manejas la empresa ni decides su día a día, pero sí participas de cómo le vaya, para bien y para mal.

¿Cómo gano dinero con una acción?

De dos maneras. La primera es la plusvalía: comprar la acción a un precio y venderla después más cara, quedándote con la diferencia. La segunda son los dividendos: algunas empresas reparten entre sus dueños una parte de las ganancias cada cierto tiempo, así que cobras sin vender. No todas las empresas pagan dividendos, y ninguna de las dos ganancias está asegurada: dependen de que a la empresa le vaya bien y, en el caso de la plusvalía, de que alguien pague más de lo que tú pagaste.

¿Puedo perder todo mi dinero con una sola acción?

Sí, es posible, y por eso conviene entenderlo antes de entrar. Si el precio baja y vendes, pierdes la diferencia; y si la empresa quiebra, sus dueños cobran hasta el final, después de trabajadores, proveedores y acreedores, así que puede no quedar nada para ti. Ese riesgo de perderlo todo se concentra cuando pones tu dinero en una sola empresa. Repartir entre muchas es justo lo que baja esa probabilidad.

¿Me conviene empezar comprando acciones sueltas?

Depende de ti, pero muchos principiantes empiezan por vehículos que ya reparten el riesgo entre decenas o cientos de empresas, como los fondos indexados y los ETF, en vez de apostar a una sola acción. Elegir empresas ganadoras una por una exige tiempo, conocimiento y estómago para el vaivén, y aun así nadie acierta siempre. No hay una respuesta única: lo que sí conviene es entender el riesgo que asumes antes de poner el primer peso.

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