Renta fija
Cómo invertir en CETES paso a paso (desde cero)
Guía práctica para invertir en CETES por tu cuenta: qué necesitas, cómo abrir tu cuenta en cetesdirecto, cómo elegir plazo y monto, y cómo reinvertir para que tu dinero no deje de trabajar.
Inversiones
Un bono es un préstamo que le haces a un gobierno o a una empresa a cambio de intereses. Aquí entiendes sus piezas (emisor, plazo, valor nominal y cupón) y los riesgos reales que tiene, incluso la deuda de gobierno — sin tecnicismos.
Por Sergio Brito · Actualizado el · Datos de México
Un bono es un préstamo que tú le haces a un gobierno o a una empresa. A cambio de prestarles tu dinero por un plazo, ellos se comprometen a pagarte intereses y a devolverte lo que pusiste cuando ese plazo termina. Esa idea tan sencilla es la que está detrás de casi toda la renta fija: instrumentos donde sabes desde el inicio qué te van a pagar. Aquí lo entiendes desde cero, sin tecnicismos.
Cuando por fin entendí que un bono no es más que un préstamo con papeles de por medio, todo ese mundo que sonaba a pantallas llenas de números dejó de intimidarme. Es más simple de lo que parece, y una vez que ves la mecánica, la reconoces en todos lados.
Estás acostumbrado a pedir prestado: un crédito de auto, la tarjeta, una hipoteca. Con un bono el papel se invierte. Ahora tú eres quien presta y quien cobra intereses; del otro lado hay un gobierno o una empresa que necesita dinero y prefiere pedírtelo a ti (y a miles de personas más) en vez de ir a un solo banco.
Por eso hay dos partes en todo bono:
Comprar un bono te convierte en el prestamista. Y como sabes desde el arranque cuánto y cuándo te pagarían, los bonos forman parte de la renta fija: esa familia de inversiones más predecibles, pensadas para no darte grandes sustos.
Cualquier bono, por complicado que suene su nombre, se arma con las mismas cuatro piezas. Si entiendes estas, entiendes cualquiera:
| Pieza | Qué es | Por qué te importa |
|---|---|---|
| Emisor | Quién pide el dinero (gobierno, banco o empresa) | Define qué tan probable es que te paguen de vuelta |
| Valor nominal | La cantidad “de etiqueta” del bono, lo que te devuelven al final | Es tu punto de referencia para saber si compras caro o barato |
| Plazo (vencimiento) | Cuánto tiempo le prestas tu dinero al emisor | Marca cuándo recuperas todo y qué tanto te comprometes |
| Tasa o cupón | El interés que te pagan sobre el valor nominal | Es tu ganancia por prestar |
Cuando alguien te presuma un bono, pregúntate estas cuatro cosas: quién lo emite, cuánto vale, a qué plazo y cuánto paga. Con eso ya sabes más que la mayoría.
Los bonos te pagan de dos maneras, y conviene distinguirlas porque se ven distintas en tu bolsillo.
1. Con cupón (pagos periódicos de interés). El emisor te paga intereses cada cierto tiempo mientras dura el préstamo, y al final te devuelve el valor nominal. Un ejemplo con cifras inventadas, solo para ver la mecánica: compras un bono con valor nominal de $1,000 que promete pagarte $25 cada seis meses; recibes esos abonos mientras dura el bono y, al vencimiento, te regresan tus $1,000. A esos pagos periódicos se les llama cupón.
2. Con descuento (sin pagos en el camino). Aquí no hay abonos periódicos. Compras el bono por menos de su valor nominal y ganas la diferencia al final. Así funcionan los CETES: pagas, por ejemplo, $9.70 por un título que al vencer te devuelve $10.00 (cifras ilustrativas), y esos centavos son tu ganancia.
¿Y de cuánto es el interés? Eso cambia todo el tiempo según el mercado, así que no te voy a dar un número: consúltalo en el Banco de México o, para la deuda de gobierno al menudeo, en cetesdirecto.com. Si quieres ver cómo se traduce en pesos con la tasa vigente, apóyate en nuestra calculadora de CETES.
Esta es la parte que casi nadie explica bien, y es la que separa a quien “oyó hablar de bonos” de quien de verdad los entiende.
Un bono tiene dos precios distintos, y confundirlos causa la mitad de los malentendidos:
La promesa nunca cambia. Lo que cambia es cuánto vale esa promesa comparada con las que se están firmando hoy.
Números inventados, solo para ver la mecánica. Compras un bono de 1,000 pesos que promete pagarte 50 pesos de interés cada año. Ya firmaste y ese compromiso está escrito en piedra.
Pasan unos meses y las tasas del mercado suben: los bonos nuevos, con las mismas características, prometen 70 pesos al año. Y tú necesitas vender el tuyo. ¿Alguien te va a dar 1,000 pesos por un papel que paga 50, cuando con ese mismo dinero puede comprar uno que paga 70? No. Solo te lo compra más barato: a un precio donde esos 50 pesos anuales le rindan más o menos lo mismo que los 70 del otro.
Ahora al revés. Si las tasas bajan y los bonos nuevos apenas prometen 30 pesos al año, tu papel de 50 se vuelve el envidiado del salón y alguien pagaría más de 1,000 pesos por quedárselo.
Esa es toda la regla y cabe en un renglón: cuando las tasas del mercado suben, el precio de los bonos que ya existen baja; cuando las tasas bajan, sube. Un subibaja. Si quieres entender por qué las tasas se mueven en primer lugar, lo desarrollo en qué es la tasa de interés.
Aquí viene la consecuencia práctica de todo lo anterior, y es la que de verdad te toca el bolsillo.
Si conservas el bono hasta el vencimiento, ese subibaja ni te roza: el emisor te paga lo que prometió el día que lo prometió, sin importar cuánto se movió el mercado en el camino. Lo único que puede fallar ahí es que no pague.
Si vendes antes, entras a otro juego: recibes el precio de mercado de ese día, que puede estar arriba o abajo de lo que pagaste. No es una multa por salirte; es simplemente lo que otra persona está dispuesta a darte.
| Lo conservas hasta el vencimiento | Lo vendes antes | |
|---|---|---|
| Qué recibes | Lo pactado: cupones y valor nominal | El precio de mercado de ese día |
| Te afecta el movimiento de tasas | No | Sí, y mucho si el plazo es largo |
| Qué riesgo pesa más | Que el emisor no pague | Que el precio esté bajo justo cuando necesitas vender |
| Para qué dinero sirve | El que puedes dejar quieto hasta la fecha | El que probablemente no debiste amarrar |
La conclusión es incómoda pero útil: el rendimiento que te prometen solo es tuyo si aguantas hasta el final. Por eso la pregunta correcta no es “¿cuánto paga?”, sino “¿puedo dejar este dinero quieto hasta esa fecha?”. Si la respuesta es no, baja el plazo o mira qué otras inversiones a corto plazo encajan mejor con tu calendario.
Que la renta fija sea más tranquila no significa que no tenga riesgos. Vale la pena conocerlos antes de poner tu dinero:
Ningún bono es “sin riesgo”, ni siquiera la deuda de gobierno. Entender cómo se relacionan lo que arriesgas y lo que ganas es la base de todo, y lo desarrollo en riesgo y rendimiento.
Cuando ya tienes un bono enfrente —en la app de tu banco, en una plataforma o en la propuesta de alguien—, este es el orden en que conviene mirarlo. Fíjate que la tasa aparece hasta el paso 5, no en el 1.
Si tu primer bono va a ser deuda de gobierno —lo más común en México—, el detalle operativo, pantalla por pantalla, está en cómo invertir en CETES paso a paso.
Marisol es un personaje inventado y sus números también, pero el método sí sirve. Tiene 60,000 pesos que no necesita para el gasto del mes y dos metas: la boda de su hermana el año que viene y el enganche de un departamento “en algún momento de aquí a varios años”.
Paso 1: separar por fechas. No mete todo al mismo lugar: aparta lo de la boda por un lado y lo del enganche por otro, porque son dos calendarios distintos.
Paso 2: dinero con fecha cercana, plazo corto. Para la boda elige deuda de gobierno a plazo corto, de la que vence justo antes de esa fecha. Si las tasas se mueven mientras tanto, le da igual: no va a vender, va a esperar el vencimiento.
Paso 3: dinero sin fecha exacta, cuidado con los plazos largos. Para el enganche le tienta un bono largo porque ofrece más. Ahí se detiene y se hace la pregunta correcta: “si aparece el departamento antes de lo previsto, ¿voy a tener que vender?”. Como la respuesta honesta es “probablemente sí”, entiende que estaría comprando exposición al precio de mercado sin quererla. Termina repartiendo: una parte a plazos cortos que va renovando, y otra a plazo largo solo con el dinero que puede dejar quieto pase lo que pase.
Lo que hizo bien no fue elegir el instrumento perfecto. Fue ponerle fecha a cada peso antes de mirar una sola tasa.
“Bono” es el paraguas. Debajo caben muchos instrumentos que quizá ya te suenan; cambian el emisor, el plazo y algún detalle, pero la mecánica es la misma. Esta tabla te ubica sin meterte tasas (esas se consultan en fuente oficial):
| Instrumento | Quién lo emite | Qué lo distingue |
|---|---|---|
| CETES | Gobierno federal | Plazo corto, sin cupón (se venden con descuento) |
| Bonos M | Gobierno federal | Plazos largos, pagan cupón fijo |
| UDIBONOS | Gobierno federal | Se ajustan con la inflación |
| Pagaré bancario | Un banco | Lo respalda un banco, no el gobierno |
| Bono corporativo | Una empresa | Lo emite una empresa privada |
En corto: los CETES son, en el fondo, un bono de gobierno a plazo corto y es el punto de entrada más común en México. Los UDIBONOS son bonos del mismo gobierno pero pensados para que la inflación no te coma el rendimiento. Y un pagaré bancario cumple una función parecida a la de un bono corto, con la diferencia clave de que quien responde es un banco, no la Tesorería. Distinto emisor, distinto riesgo.
Falta un caso que confunde a mucha gente: los fondos de deuda. No son un bono, son una canasta con muchos bonos adentro que alguien administra por ti. Reparten el riesgo entre varios emisores, pero como esos precios se mueven todos los días, el valor de tu participación también sube y baja: ahí no hay una fecha de vencimiento que venga a rescatarte. Si te interesa esa ruta, aquí explico qué es un fondo de inversión.
Un consejo honesto también dice dónde se acaba. Los bonos no son para todo el mundo ni para todo tu dinero:
Nada de esto los descalifica: solo los pone en su lugar. Son la pieza estable de un plan, no el plan completo.
Un bono, al final, es eso: un préstamo con reglas claras en el que tú eres quien cobra intereses. Si tienes claras sus cuatro piezas —emisor, valor nominal, plazo y cupón—, entiendes por qué su precio se mueve al revés que las tasas y aceptas que ningún bono está libre de riesgos, ya entiendes el corazón de la renta fija. Antes de invertir, define para cuándo necesitarás el dinero, revisa con cuidado quién emite, consulta la tasa vigente en fuente oficial y recuerda que sus rendimientos pagan ISR como cualquier inversión en México. Y si apenas vas arrancando, tómate esto como el primer escalón para dar tus primeros pasos como inversionista con los ojos bien abiertos.
No exactamente: un CETE es un tipo de bono. 'Bono' es el concepto general (un préstamo con intereses a un gobierno o empresa), y los CETES son un caso particular: deuda del gobierno federal a plazo corto que se vende con descuento. Todos los CETES son bonos, pero no todos los bonos son CETES.
Son instrumentos de renta fija y algunos, como la deuda del gobierno federal, tienen bajo riesgo de impago. Pero ninguno es 'sin riesgo': existe el riesgo de que el emisor no pague, el de que suban las tasas de interés y el de que la inflación te gane. Bajo riesgo no es cero riesgo.
Recibes el precio de mercado de ese día, que puede ser mayor o menor a lo que pagaste. El rendimiento que te prometieron solo queda asegurado si mantienes el bono hasta el vencimiento. Si crees que vas a necesitar el dinero antes, elige un plazo más corto.
Porque tu bono prometió pagar una cantidad fija y esa promesa no cambia. Si después aparecen bonos nuevos que pagan más, nadie querría el tuyo al mismo precio: solo te lo compran más barato, para que la ganancia les quede pareja. Cuando las tasas bajan pasa lo contrario y tu bono vale más. Ese movimiento solo te afecta si vendes antes del vencimiento.
En pesos, solo si el emisor deja de pagar. Pero en poder de compra sí puedes salir perdiendo: si la inflación del periodo supera tu rendimiento, recibes lo pactado y aun así compras menos cosas que antes. Por eso conviene comparar siempre el rendimiento contra la inflación, no contra cero.
La tasa cambia en cada subasta y según las condiciones del mercado, así que no te damos un número fijo. Consúltala en el Banco de México o, para la deuda de gobierno al menudeo, en cetesdirecto.com antes de invertir.
Sí. Los rendimientos causan ISR y suele retenerse una parte de forma automática. Las reglas y tasas las define el SAT y pueden cambiar; verifica tu caso en el SAT o con un contador antes de calcular tu ganancia neta.
Guías claras y herramientas gratis para tomar mejores decisiones con tu dinero, sin promesas mágicas.
¿Prefieres abrirla ya mismo? Ábrela aquí.
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