Contratar a tu primera persona es un salto emocionante y, para muchos, aterrador. No solo por el sueldo: cuando sumas un empleado, sumas obligaciones —seguro social, prestaciones, impuestos— que la ley te pide cumplir y que conviene tener claras antes de firmar, no después.
En este tema vemos cómo armar y cuidar a tu equipo sin meterte en problemas legales. El mejor punto de partida es entender el costo real: cuánto cuesta contratar un empleado en México, que casi nunca es solo el salario que le ofreces, sino bastante más.
Tener gente a tu cargo cambia tus finanzas y tu forma de operar, así que planéalo junto con los demás temas del pilar de negocios.
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