Cuánto cuesta contratar un empleado en México (no solo el sueldo)
El sueldo que acuerdas con tu empleado es apenas el piso del costo. Encima van las prestaciones de ley, las cuotas patronales del IMSS, el INFONAVIT, el SAR y el impuesto estatal sobre nómina. Aquí aprendes a pensar el costo total como algo bastante mayor al sueldo bruto y a presupuestarlo antes de firmar el contrato.
Por Sergio Brito
· Actualizado el · Datos de México
Foto: Pexels
Contratar a tu primer empleado cuesta bastante más que el sueldo que acuerdas con él. Ese sueldo bruto es el piso, no el total: encima se suman las prestaciones de ley, las cuotas patronales al IMSS, la aportación de vivienda al INFONAVIT, la parte del retiro (SAR) y el impuesto sobre nómina que cobra tu estado. Antes de firmar cualquier contrato, la pregunta correcta no es “¿cuánto le pago?”, sino “¿cuánto me cuesta tenerlo?”.
Lo que más veo entre quienes contratan por primera vez es justo esto: hacen el número con el sueldo pactado y a los dos o tres meses descubren que la nómina real pesa mucho más de lo que planearon. No es que los engañen; es que nadie les explicó que el sueldo es solo una parte del costo.
Por qué el sueldo no es lo que te cuesta un empleado
Cuando ofreces “$12,000 al mes”, esa cifra aparece en el contrato, pero no es lo que sale de tu cuenta cada mes por tener a esa persona. El sueldo bruto es la base sobre la que se calcula casi todo lo demás, y “todo lo demás” son obligaciones que la ley te asigna como patrón por contratar formal. Contratar así, además, da por hecho que tu negocio ya está registrado y dado de alta en regla: la formalidad de tu empleado se apoya en la del negocio.
Conviene separar dos cosas desde el principio:
Lo que recibe el trabajador: su sueldo más las prestaciones de ley. Ese lado lo desarrollamos en la guía de prestaciones de ley, que explica qué le toca a quien trabaja formal.
Lo que te cuesta a ti: ese mismo sueldo y esas prestaciones, más las cuotas y aportaciones que pagas al Estado por encima de la nómina. De este lado va este artículo.
Son dos caras de la misma moneda: lo que para el trabajador es un derecho, para ti es un renglón del presupuesto. Meterlos en la misma bolsa es el primer error, porque te lleva a creer que el sueldo y el costo son el mismo número.
Todo lo que se suma al sueldo
Piensa el costo de un empleado como una cebolla: el sueldo es el centro, y alrededor hay varias capas que casi nadie ve hasta que las paga. Estas son las principales.
Prestaciones de ley
Son el mínimo que la ley te obliga a dar y ya forman parte de lo que cuesta el puesto:
Aguinaldo. Un pago extra anual con un mínimo de días marcado por la ley. Aunque lo pagues en diciembre, es un gasto que estás generando cada mes; conviene apartarlo poco a poco. Si quieres ver cómo se calcula y dimensionarlo, apóyate en nuestra calculadora de aguinaldo y en la guía de cómo aprovechar el aguinaldo.
Vacaciones y prima vacacional. Los días de descanso pagados y el porcentaje extra que la ley añade sobre ellos también son costo: son días en que pagas sueldo sin producción directa, más ese añadido.
Prima dominical. Si el puesto implica trabajar en domingo, la ley marca un pago adicional por esos días.
Los días y porcentajes exactos los fija la Ley Federal del Trabajo y se han reformado en años recientes, así que confírmalos en la propia ley o con tu contador antes de fijar el presupuesto.
Cuotas patronales al IMSS
Al dar de alta a tu trabajador, pagas cuotas al Instituto Mexicano del Seguro Social que cubren enfermedad, maternidad, riesgos de trabajo, invalidez y más. Aquí va una regla dura: no te voy a dar un porcentaje, porque el que pagas depende del salario, del nivel de riesgo del puesto y de reglas que se actualizan. El porcentaje lo fija la ley y varía; calcúlalo con un contador o en el propio IMSS, cuya base es la Ley del Seguro Social.
INFONAVIT (vivienda)
Como patrón aportas un porcentaje a la subcuenta de vivienda de tu trabajador en el INFONAVIT. Es dinero que sale de ti, no del sueldo de él, y con el tiempo le sirve para un crédito de casa. Igual que con el IMSS, el porcentaje está en la ley y conviene confirmarlo, no suponerlo.
SAR (retiro)
Una parte de lo que pagas se destina al ahorro para el retiro de tu trabajador a través del Sistema de Ahorro para el Retiro. Es otra capa del costo que no ves en el sueldo pero que aportas periódicamente.
Impuesto sobre nómina (estatal)
Este suele ser el gran olvidado. Es un impuesto que cobra tu estado, no el gobierno federal, sobre el total de sueldos que pagas, y lo cubre el patrón (no se le descuenta al trabajador). La tasa cambia de un estado a otro y tiene sus propias reglas. Como con lo anterior: no inventes la cifra. Consulta la tasa vigente en la secretaría de finanzas de tu estado o con tu contador.
Costos que no son “de ley” pero llegan igual
Fuera de lo legal, contratar arrastra otros gastos: reclutamiento, capacitación, equipo de trabajo y el tiempo que dedicas a integrar a la persona. No son cuotas, pero son dinero.
El “costo total” es un múltiplo del sueldo, no el sueldo
Presupuesta pensando en el costo total mensual: el sueldo más todas esas capas, prorrateadas por mes. ¿Cuánto más? Bastante. El costo real de un empleado suele quedar bastante por arriba de su sueldo bruto. Pero cuidado: no existe un múltiplo mágico que sirva para todos, porque cada capa depende del salario, del puesto y de tu estado.
Cómo presupuestarlo antes de contratar
Antes de ofrecerle el puesto a alguien, haz estos pasos:
Pide el número completo por escrito. Siéntate con un contador y pídele el costo total mensual y anual de ese puesto, con todo incluido. Que no te dé solo el sueldo: que te dé la cifra que va a salir de tu cuenta.
Piénsalo en anual, no solo en mensual. El aguinaldo, la prima vacacional y algunos ajustes caen en momentos concretos del año. Si presupuestas solo por mes, esos golpes te agarran desprevenido.
Revisa que tu negocio aguante ese flujo. Un empleado es un gasto fijo que se repite quincena tras quincena. Confirma que tu flujo de efectivo soporta ese costo incluso en los meses flojos, no solo en los buenos.
Métele el costo real a tus precios. Si vas a contratar para producir o vender más, ese costo total tiene que caber en tus números. Revisa tu margen de ganancia contando al empleado completo, no solo su sueldo, o estarás vendiendo con un margen más flaco del que crees.
La diferencia con “prestaciones de ley”
Vale la pena repetirlo porque se confunde mucho. Cuando alguien busca “prestaciones de ley” casi siempre lo hace como trabajador: quiere saber qué le toca recibir. Este artículo mira el otro lado del mostrador: qué te toca pagar a ti como patrón por darle esas prestaciones y cumplir tus obligaciones.
El aguinaldo del trabajador es, a la vez, un derecho suyo y un costo tuyo; las cuotas del IMSS que pagas son las que le dan atención médica e incapacidades. Es la misma relación laboral vista desde dos bolsillos distintos.
Errores comunes
Presupuestar solo con el sueldo. Es el error madre. El sueldo es el piso; el costo total está siempre más arriba.
Copiar un porcentaje de internet. Las cuotas y tasas se actualizan y varían por estado y por puesto. Un dato sin fecha te descuadra la cuenta.
Olvidar el impuesto sobre nómina. Como lo cobra el estado y no aparece en el recibo del trabajador, muchos ni lo contemplan hasta que llega.
No apartar el aguinaldo mes a mes. Es un gasto anual que estás generando todo el año; si no lo provisionas, en diciembre te pega de golpe.
Disfrazar una relación laboral como honorarios. Puede parecer un ahorro y terminar en un problema serio. El esquema correcto lo defines con un contador.
No revisar el flujo de efectivo. Un buen mes no paga una nómina; una nómina se paga todos los meses.
Conclusión: el sueldo es el principio de la cuenta, no el final
Contratar formal es buena señal de que tu negocio crece, pero solo funciona si haces la cuenta completa. El sueldo es el centro; alrededor están las prestaciones de ley, las cuotas al IMSS, el INFONAVIT, el SAR y el impuesto estatal sobre nómina. Ninguna de esas capas tiene un porcentaje que puedas inventar: sácalos con un contador o en el IMSS, sobre la base de la Ley del Seguro Social y la Ley Federal del Trabajo. Consigue tu costo total por escrito, pruébalo contra tu flujo y tus precios, y solo entonces ofrece el puesto. Para armar el resto de los números de tu operación, sigue con nuestra guía de negocios.
Preguntas frecuentes
¿El sueldo es todo lo que me cuesta un empleado?+
No. El sueldo bruto que acuerdas es el piso del costo, no el total. Encima se suman las prestaciones de ley (aguinaldo, vacaciones con prima y prima dominical cuando aplica), las cuotas patronales al IMSS, la aportación de vivienda al INFONAVIT, la parte del SAR y el impuesto sobre nómina que cobra tu estado. Por eso el costo real siempre queda por arriba del sueldo pactado.
¿Cuánto más del sueldo cuesta contratar un empleado?+
Bastante más, pero no existe un múltiplo fijo que sirva para todos. El porcentaje de cada cuota lo fija la ley y varía según el salario, el riesgo del puesto y el estado donde operas. La única cifra confiable es la que salga de tu caso concreto: pídesela a un contador o calcúlala en las herramientas del propio IMSS. Presupuestar con un número inventado es la forma más rápida de quedarte corto.
¿Qué es el impuesto sobre nómina y quién lo paga?+
Es un impuesto estatal que paga el patrón (no se le descuenta al trabajador) sobre el total de sueldos que reparte. Lo cobra cada estado con su propia tasa y sus propias reglas, así que cambia según dónde tengas registrado el negocio. Confirma la tasa vigente en la secretaría de finanzas de tu estado o con tu contador antes de presupuestar.
¿Me sale más barato contratar por honorarios?+
A veces parece más barato hoy, pero es un régimen distinto con obligaciones distintas, y disfrazar una relación laboral real como honorarios para ahorrarte prestaciones puede salir muy caro si la autoridad lo detecta. Antes de decidir el esquema, revísalo con un contador: la meta es cumplir la ley, no esquivarla.
¿Dónde calculo las cuotas patronales exactas?+
En el propio IMSS (tiene herramientas y áreas de orientación para patrones) y con un contador que conozca tu nómina. La base legal está en la Ley del Seguro Social. Evita las tablas y porcentajes sueltos que circulan en internet sin fecha: las cuotas se actualizan y un dato viejo te descuadra el presupuesto.
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