Calculadora de presupuesto 50/30/20
Divide tu ingreso mensual en necesidades, gustos y ahorro con la regla 50/30/20. Gratis y sin registrarte.
Gratis y sin registro →
Un presupuesto es solo un plan para tu dinero: decides a dónde va antes de que se vaya solo. Aprende a armarlo en cuatro pasos —calcula lo que entra, anota en qué se va, repártelo con un método simple y revísalo cada mes— con ejemplos en pesos.
Divide tu ingreso mensual en necesidades, gustos y ahorro con la regla 50/30/20. Gratis y sin registrarte.
Gratis y sin registro →
Calcular tus ingresos para un presupuesto no es copiar el número de tu contrato: es saber cuánto dinero neto entra a tu cuenta en un año y dividirlo entre doce. Bruto vs neto, ingresos variables, aguinaldo y extras, paso a paso.
Categorizar tus gastos es lo que convierte una lista de compras en información útil. El sistema de tres niveles —fijo/variable, necesario/gusto, categoría concreta— con ejemplos, y el error de crear demasiadas categorías.
Guía para elegir app de presupuesto: los tres tipos que existen (registro manual, sobres digitales y conexión bancaria), qué revisar antes de instalar, ejemplos conocidos y cuándo no necesitas ninguna app.
El método 70/20/10 divide tu ingreso en tres bloques: 70 % para vivir, 20 % para tu futuro y 10 % para dar o compartir. Cómo funciona, con ejemplo en pesos, en qué se diferencia del 50/30/20 y para quién es.
El método 80/20 reduce el presupuesto a una sola decisión: aparta el 20 % apenas te paguen y vive con el 80 %. Sin categorías, sin tablas, sin excusas. Cómo funciona, para quién es y sus límites.
El método kakebo es el sistema japonés de presupuesto con libreta: apartas el ahorro al inicio, repartes el gasto en cuatro categorías y anotas cada compra a mano. Cómo funciona, paso a paso, y para quién es.
El presupuesto anual captura lo que el mensual no ve: seguros, tenencia, navidad, regreso a clases, vacaciones. Cómo hacer el calendario anual de gastos y convertir cada gasto grande en una provisión mensual pequeña.
Cómo hacer un presupuesto con ingresos variables: presupuesta con tu mes más bajo, crea una cuenta colchón que estabilice tu sueldo y usa porcentajes por cobro en vez de montos fijos. Guía para freelancers y comisionistas.
El presupuesto inverso —págate primero— voltea el orden normal: en vez de ahorrar lo que sobra después de gastar, ahorras primero y vives con el resto. La idea más vieja de las finanzas personales, y la que mejor funciona.
El presupuesto mensual es el formato clásico: una planeación al inicio, una revisión a la mitad y un cierre al final. Cómo armarlo paso a paso, con ejemplo en pesos, y los tres errores que lo matan antes del día 15.
El presupuesto semanal divide tu dinero del mes en porciones de siete días. Ideal si la quincena se te acaba antes de tiempo o si te pagan por semana. Cómo calcularlo (mes ÷ 4.33), qué gastos van y qué gastos no, y cómo operarlo.
Un presupuesto personal no es una dieta de dinero ni una hoja de Excel complicada: es decidir por adelantado qué hará cada peso. Qué es, qué no es, para qué sirve y por qué funciona aunque nunca lo cumplas al 100.
La regla 50/30/20 reparte tu sueldo en tres bloques fáciles de recordar: 50% necesidades, 30% gustos y 20% para tu futuro. Aprende qué entra en cada parte y cómo adaptarla si los números no te cuadran al inicio.
Un presupuesto familiar junta los ingresos del hogar y reparte los gastos compartidos con un plan que todos conocen. Aprende a armarlo paso a paso: suma lo que entra, lista los gastos comunes, elige un método, involucra a la pareja y a los hijos y fija metas juntos. Con tabla de ejemplo en pesos.
El regreso a clases no es un imprevisto: es un gasto anual con fecha conocida. Aquí tienes el método del apartado —cuánto separar al mes, dónde guardarlo, cómo automatizarlo— para llegar a agosto con el dinero listo y sin tarjeta.
La cuesta de enero no es mala suerte: es diciembre cobrando factura, más los cargos anuales que caen juntos, más una quincena que tarda en llegar. Aquí tienes las dos rutas: el plan de emergencia si ya estás dentro y el sistema de noviembre para que la próxima no exista.
El presupuesto base cero le da un destino a cada peso de tu ingreso antes de que empiece el mes: ingreso menos asignaciones igual a cero. Aprende a armarlo paso a paso con un ejemplo completo en pesos y compáralo con la regla 50/30/20.
El presupuesto navideño se arma en octubre o noviembre, no el 15 de diciembre: lista completa de los gastos de la temporada, tope por categoría antes de ver ofertas, un plan para el aguinaldo y una regla innegociable: diciembre no se paga en enero. Aquí lo construyes paso a paso.
Un presupuesto quincenal reparte los gastos fijos del mes entre tus dos pagos según su fecha de vencimiento. Aprende a armarlo paso a paso, con tabla de ejemplo, ahorro desde el día de pago y un colchón para la segunda semana.
Guía completa · Actualizada el
Un presupuesto es solo un plan para tu dinero: decides a dónde va antes de que se vaya solo. Para armarlo necesitas cuatro pasos: calcula cuánto ganas, anota en qué gastas, reparte ese dinero con una regla simple y revísalo cada mes. Aquí te lo explico desde cero y con ejemplos en pesos, aunque hoy sientas que el dinero “no te alcanza para presupuestar”.
Un presupuesto es un acuerdo contigo mismo sobre cómo vas a usar tu dinero cada mes. Nada más.
Cuando armé mi primer presupuesto lo abandoné a las dos semanas: quise registrar cada peso con precisión de contador y terminé odiando la hoja de cálculo. La versión que sí he podido sostener es mucho más simple de lo que creía entonces, y de eso va esta guía.
No sirve para gastar menos y sufrir. Sirve para gastar con intención: que tu dinero alcance para lo que de verdad te importa y, de paso, te quede algo para ahorrar. La diferencia entre quien presupuesta y quien no, no es cuánto gana, sino quién sabe a dónde se le va el dinero. Por eso el presupuesto es la base sobre la que después construyes un plan financiero personal completo.
He revisado suficientes números ajenos como para notar que los presupuestos rara vez mueren por falta de disciplina. Mueren por diseño:
Si tu presupuesto anterior murió por alguno de estos, no eras tú: era el diseño.
Suma todo lo que recibes en un mes: tu sueldo, lo que te deja un trabajo extra, comisiones, todo. Usa el monto que te queda después de impuestos (lo que de verdad cae a tu cuenta).
Si tus ingresos cambian mes con mes, usa el promedio de los últimos 3 meses, o mejor aún, el mes más bajo. Así tu plan aguanta incluso en las quincenas flojas.
Un detalle que casi nadie considera: los ingresos que llegan una o dos veces al año —aguinaldo, prima vacacional, un bono— no van en el ingreso mensual. Si los repartes entre los doce meses, tu presupuesto se infla y a media año ya no cuadra. Trátalos aparte, con un destino decidido antes de que lleguen.
Revisa el último mes en tu app del banco y agrupa tus gastos en tres tipos:
No juzgues todavía, solo anota; si no sabes ni por dónde empezar, aquí explico cómo registrar tus gastos sin complicarte. Casi siempre aparecen sorpresas, sobre todo los gastos hormiga: pequeños desembolsos diarios que parecen inofensivos y al mes suman un montón. Si quieres ver el tamaño real de los tuyos, la calculadora de gastos hormiga te lo pone en números en un minuto.
Dentro de las necesidades hay dos animales distintos, y confundirlos es lo que hace que un presupuesto se sienta imposible de recortar:
La estrategia para cada uno es distinta y la desarrollo en la guía de gastos fijos y variables. Regla corta: los fijos se revisan una vez al año; los variables, cada semana.
Y haz una tercera lista con lo que pagas una o dos veces al año —tenencia, seguros, útiles escolares, mantenimiento del coche—. Divídela entre 12 y mete ese monto como un gasto fijo más. Ese ajuste es lo que hace que un presupuesto sobreviva el año entero.
Aquí decides cuánto va a cada cosa. No empieces de cero: usa un método ya probado y ajústalo a tu vida.
| Método | Cómo reparte | Para quién | Esfuerzo |
|---|---|---|---|
| 50/30/20 | 50% necesidades, 30% gustos, 20% futuro | Quien empieza y quiere algo simple | Bajo |
| Base cero | A cada peso le das un trabajo hasta que sobre $0 | Quien quiere control total | Alto |
| Sobres | Apartas efectivo por categoría | Quien gasta de más con tarjeta | Medio |
| Quincenal | Asigna cada gasto al pago que cae antes de su vencimiento | Quien cobra dos veces al mes y no llega al día 15 | Medio |
| Familiar | Reparte por persona y por bote común | Quien comparte gastos con pareja o hijos | Medio |
Si apenas arrancas, ve con el método 50/30/20: es fácil de recordar y funciona. Y no es una ley: si tu situación es ajustada, baja el ahorro a 5% o 10% al principio y súbelo cuando puedas. ¿Quieres apretar el control al máximo? Mira el presupuesto base cero. ¿Se te va la mano con la tarjeta? Prueba el método de sobres con efectivo.
Así se vería un presupuesto 50/30/20 con un ingreso de $12,000 mensuales:
| Categoría | Porcentaje | Monto |
|---|---|---|
| Necesidades | 50% | $6,000 |
| Gustos | 30% | $3,600 |
| Futuro (ahorro) | 20% | $2,400 |
Ese 20% de futuro son $2,400 al mes, es decir $28,800 al año. Suficiente para armar tu fondo de emergencia en pocos meses. Si hoy ahorras $0, no empieces en 20%: empieza en lo que puedas y súbelo.
El ejemplo es hipotético y solo muestra la mecánica del reparto. Para hacerlo con tus números, mete tu ingreso en la calculadora de presupuesto 50/30/20 y te devuelve los tres montos listos.
Un presupuesto que se arma y se guarda en un cajón no es un presupuesto: es una lista de buenas intenciones. Lo mantienen vivo dos rutinas cortas.
Cada semana, 5 minutos. Abre la app del banco y compara: ¿cuánto llevo gastado en gustos contra lo que planeé? Nada más.
Cada fin de mes, media hora. Aquí sí haces cuentas:
Los primeros dos o tres meses vas a fallar en varias categorías. Es normal: estás calibrando. Un presupuesto bueno no es el que aciertas a la primera, es el que se parece más a tu vida cada mes que pasa.
Llegas al final del reparto y los gastos son mayores que el ingreso. Pasa muchísimo, y no significa que hiciste mal el ejercicio: significa que por fin estás viendo la realidad completa. Ataca en este orden:
Si el hueco se repite y vives al filo del siguiente depósito, el camino de salida está en la guía de cómo salir de vivir al día.
El método es el mismo para todos; lo que cambia es el ritmo y quién decide.
Si cobras por quincena. Tu problema no es el mes, es la segunda semana. En vez de planear el mes completo, reparte los gastos fijos entre tus dos pagos según su fecha de vencimiento: así se arma un presupuesto quincenal.
Si trabajas por tu cuenta. Presupuesta con tu mes más bajo y trata los buenos como excedente, no como el nuevo normal. Y aparta lo de tus impuestos y tu retiro en cuanto cobres: nadie lo va a retener por ti. Consulta al SAT y a la CONSAR para saber qué te corresponde.
Si vives con pareja o con familia. Aquí el presupuesto deja de ser hoja de cálculo y se vuelve conversación: hay que acordar qué es gasto común, quién aporta cuánto y cuánto dinero personal conserva cada quien sin rendir cuentas. El armado completo está en la guía de presupuesto familiar.
Hay momentos del año en los que el gasto se dispara por más que hayas planeado. La solución no es apretar en ese mes: es haberlo apartado antes, un poco cada mes.
No necesitas nada sofisticado para empezar:
Lo importante no es la herramienta, es la constancia. Elige la que de verdad vayas a abrir. He visto sistemas contables enormes fracasar por lo mismo: el más elegante siempre pierde contra el que se abre cada semana.
Sería deshonesto vender el presupuesto como la solución a todo. Hay situaciones en las que primero va otra cosa:
Un presupuesto tampoco garantiza que no lleguen imprevistos. Lo que hace es que, cuando lleguen, sepas de dónde vas a sacar el dinero.
¿Cuánto tarda armar el primero? Entre 30 y 60 minutos si ya tienes a la mano tus estados de cuenta. Las revisiones después son de 5 minutos.
¿Presupuesto por mes o por quincena? Por el ritmo en que cobras. Si te pagan quincenal, planea quincenal; forzar el mes completo es lo que hace que la segunda semana se sienta eterna.
¿Qué hago con lo que me sobra al final del mes? Dale un destino antes de que se evapore: fondo de emergencia, una deuda cara o una meta concreta. En la cuenta de diario, el sobrante se gasta solo.
¿Y si un mes no puedo ahorrar nada? Registra el mes, entiende por qué y retoma el siguiente. La constancia importa más que el monto.
Hacer un presupuesto no es un castigo: es darle un trabajo a cada peso para que tu dinero rinda. Calcula lo que entra, mira en qué se va, repártelo con un método simple y revísalo seguido. Empieza este mes, aunque sea imperfecto: el primer presupuesto siempre se corrige, pero solo mejora quien arranca.
Un punto de partida sano es 50% para necesidades, 30% para gustos y 20% para tu futuro. Ajústalo a tu realidad: lo importante es que el ahorro no quede en $0.
Presupuesta con tu mes más bajo de los últimos tres. Si entra más, ese extra va directo al ahorro o a pagar deudas. Así nunca planeas con dinero que tal vez no llegue.
Si empiezas, el 50/30/20 por su sencillez. Si quieres control total, el base cero. Si gastas de más con tarjeta, el de sobres con efectivo.
Más que nunca. Cuando el dinero es justo, saber a dónde va cada peso es lo que evita que el mes se te haga eterno y que termines en deudas.
Cinco minutos a la semana para ver cómo vas, y media hora al cierre del mes para ajustar los montos. Un presupuesto que no se revisa deja de ser un plan y se vuelve un deseo.
No es un fallo tuyo: es información. Recorta primero un gasto fijo grande, luego los variables, y si aun así no cuadra, el problema está del lado del ingreso o de las deudas, no del presupuesto.
Las herramientas del sitio convierten estas guías en decisiones concretas.
¿Prefieres abrirla ya mismo? Ábrela aquí.