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Finanzas Personales

El método 70/20/10 explicado con números: vivir, ahorrar y dar

El método 70/20/10 divide tu ingreso en tres bloques: 70 % para vivir, 20 % para tu futuro y 10 % para dar o compartir. Cómo funciona, con ejemplo en pesos, en qué se diferencia del 50/30/20 y para quién es.

Por Sergio Brito · Actualizado el

Monedas cayendo en un frasco de vidrio de ahorro
Foto: Pexels

Entre el minimalismo del 80/20 y la precisión del 50/30/20 hay un tercer camino con décadas de historia: el 70/20/10. Tres bloques, una idea de fondo —que el dinero sirve para vivir, para construir y para compartir—. Así funciona.

Los tres bloques

70 % — Vivir. Todo tu gasto corriente va en un solo bloque: renta, despensa, transporte, servicios, gustos, salidas. A diferencia del 50/30/20, aquí no se separan necesidades de gustos: mientras el total quepa en el 70 %, la mezcla la decides tú.

20 % — Tu futuro. Ahorro, fondo de emergencia, inversión y pago acelerado de deudas. Este bloque sale primero, el día de pago, por transferencia automática — igual que en todos los métodos serios, la automatización es la bisagra—.

10 % — Dar. El bloque distintivo del método: una parte planeada para compartir —familia, causas, tu comunidad, propinas generosas, lo que para ti signifique dar—. No es caridad como sobrante; es generosidad con línea propia en el presupuesto.

Qué va exactamente en cada bloque

Los métodos por porcentajes casi nunca fallan por la aritmética: fallan por las dudas de frontera. ¿La colegiatura de mi hija es “vivir” o es “futuro”? ¿El seguro de gastos médicos es gasto o es protección? Si no respondes eso antes de empezar, cada mes lo vas a resolver distinto —y siempre a tu favor—.

La regla que te desatora casi siempre: pregúntate si el dinero se consume este mes o si queda vivo después. Lo que se consume va al 70; lo que sigue existiendo como patrimonio tuyo —o como deuda menos grande— va al 20; lo que sale de tu casa hacia otra va al 10.

El 70 %: todo lo que se consume

Renta o hipoteca, despensa, servicios, transporte, colegiaturas, medicinas, ropa, salidas, suscripciones, regalos. También lo que ahorras para las vacaciones: aunque lo apartes con meses de anticipación, ese dinero está destinado a consumirse.

Y un renglón que casi todos ponen mal: el pago mínimo obligatorio de tus deudas va aquí. No es un logro financiero; es el costo de sostener la vida que ya tienes, y por eso compite con la despensa, no con tu futuro.

El 20 %: todo lo que te deja mejor que ayer

Aportaciones al fondo de emergencia, inversión, retiro, ahorro para un enganche, y el abono extra a tus deudas —lo que pagas por encima del mínimo—. Ese extra sí construye: acerca el mes en que ese pago desaparece de tu 70 %.

El 10 %: lo que sale de tu casa

Donativos, diezmo si tu práctica lo contempla, apoyo a una causa, la despensa que le llevas a alguien. La frontera es fina: si el dinero que le mandas a tu familia no podrías dejar de mandarlo sin que alguien deje de comer, eso no es generosidad discrecional, es un gasto fijo y pertenece al 70 %.

Concepto¿Dónde va?Por qué
Colegiatura mensual de tus hijos70 %Se consume este mes, como la despensa
Ahorro para la universidad futura20 %Queda vivo como patrimonio destinado
Prima del seguro de gastos médicos70 %Protege tu vida actual; se consume
Pago mínimo de la tarjeta70 %Es el costo de la deuda que ya cargas
Abono extra para liquidar la tarjeta20 % (o 10 %)Reduce saldo: construye
Ahorro para las vacaciones70 %Ahorro de consumo, no patrimonial
Apoyo a tus papás por decisión tuya10 %Sale de tu casa hacia otra
Apoyo a tus papás que no puedes dejar de dar70 %Es un gasto fijo, no una elección

El 10 %: las dos lecturas del bloque distintivo

Es el rasgo que separa al 70/20/10 de cualquier otra regla de porcentajes. Y en la práctica, la gente lo usa de dos maneras distintas.

Lectura A — dar. La del diseño original, heredada de tradiciones donde apartar una décima parte era práctica establecida. El argumento no es religioso ni moral: es de arquitectura. Cuando la generosidad depende de lo que sobre, no sucede casi nunca; cuando tiene línea propia, sucede sin drama y sin culpa.

Lectura B — acelerar deuda. El mismo 10 %, apuntado a liquidar lo que más te cuesta. Sumado al abono extra del 20 %, es una fuerza de ataque considerable sin tocar tu nivel de vida. Si eliges esta lectura, ordena tus deudas primero: el método avalancha te dice a cuál dirigir el disparo.

¿Cuál te toca?

  • Deuda cara sin control o cero fondo de emergencia → lectura B, completa. Primero se apaga el incendio; si dudas del orden, aquí está la secuencia entre ahorrar y pagar deudas.
  • Sin deuda cara y con fondo a medio llenar → mitad y mitad: 5 % para dar, 5 % de refuerzo al fondo, para que el hábito de dar no nazca hasta dentro de dos años.
  • Bases firmes → lectura A, completa.

Un ejemplo en pesos

Con un ingreso de $20,000 al mes:

  • 70 % — $14,000: toda tu vida del mes entra aquí.
  • 20 % — $4,000: automático el día de pago. Primero llena el fondo de emergencia; después, inversión y deudas caras.
  • 10 % — $2,000: el bloque de dar, usado como tú decidas.

Si el 10 % de dar hoy no cabe porque hay deuda cara, no pasa nada: ese bloque va temporalmente a liquidar la deuda y regresa a su propósito cuando el frente esté limpio.

El método completo, aplicado: el caso de Marisol

Los porcentajes se entienden en un párrafo; lo que cuesta es el choque con la realidad. Marisol tiene 34 años, una hija, y supongamos que gana $18,000 netos al mes: $12,600 para vivir, $3,600 para su futuro, $1,800 para el tercer bloque.

Mes 1: el choque. Suma lo que gasta hoy: renta $5,500, despensa $3,000, servicios y celular $1,200, transporte $900, colegiatura $1,500, salidas y ropa $1,400. Total: $13,500. Se pasa por $900. Aquí es donde la mayoría concluye que “el método no sirve”. Ella hace otra cosa: no recorta la despensa —el renglón que más duele y menos rinde—, sino los $1,400 y las suscripciones. Cierra en $12,550: cabe.

Mes 1, la parte que importa. Programa la transferencia de $3,600 para el día de pago, a otra cuenta. Tiene saldo en la tarjeta, así que su $1,800 va por ahora a abono extra —lectura B— con su condición de salida escrita: “cuando el saldo llegue a cero, este monto se va al apoyo mensual de mi tía”.

Mes 3: la prueba. Se descompone la lavadora. Usa lo acumulado y lo repone después: el método no evitó el problema, evitó la deuda nueva.

Mes 7: el saldo llega a cero. Se liberan el abono extra de $1,800 y el pago mínimo que salía del 70 %. Aquí se define si el método aguanta. Marisol cumple lo pactado: el $1,800 se convierte en el bloque de dar, y el pago mínimo liberado se suma al 20 % en vez de repartirse en gustos. A los doce meses su vida se ve casi igual, pero tiene fondo de emergencia formándose, tarjeta en ceros y un apoyo mensual que da sin apretarse.

En qué se diferencia del 50/30/20 y del 80/20

Contra el 80/20: el 70/20/10 mantiene la misma protección del 20 %, pero añade el bloque de dar y exige que tu vida quepa en el 70 % — un poco más de estructura—.

Contra el 50/30/20: el 50/30/20 separa necesidades de gustos y por eso te informa mejor en qué se te va el dinero; el 70/20/10 lo junta todo y por eso es más fácil de operar semana a semana. El 50/30/20 es un mapa más fino; el 70/20/10 es una regla más rápida.

¿Cuál elegir? Si quieres entender tus gastos a detalle, 50/30/20. Si quieres simplicidad con propósito, 70/20/10. Si quieres el mínimo absoluto, 80/20. Los tres comparten lo esencial: el futuro se aparta primero.

MétodoCómo reparteEsfuerzoIdeal si…
70/20/10Vivir / futuro / darBajoTus gastos fijos no caben en el 50 % y quieres incluir la generosidad
50/30/20Necesidades / gustos / futuroMedioQuieres un mapa fino de tus gastos
80/20Vivir / futuroMínimoNunca has presupuestado o abandonaste todos los métodos
Base ceroCada peso con nombre y apellidoAltoNecesitas exprimir cada peso o vas saliendo de un hoyo

En el otro extremo del espectro está el presupuesto base cero. Y si lo que te atrae del 70/20/10 es que el ahorro sale primero, esa idea tiene método propio: el presupuesto inverso o “págate primero”.

Cómo se ve el 70/20/10 según tu situación

Si eres asalariado con quincena fija

Aplica los tres porcentajes a cada quincena, no al total del mes. Programa el ahorro automático para el mismo día del depósito —si el dinero pasa la noche en tu cuenta principal, deja de ser tuyo—. Aguinaldo, utilidades y bonos: mismo reparto.

Si tu ingreso varía

Aquí el método necesita un ajuste, no un rediseño. Los porcentajes sirven para el ingreso variable justamente porque no dependen de un monto fijo: se aplican a cada depósito que entra, sea grande o chico. Cobras $6,000, apartas $1,200 y $600. Cobras $30,000 al mes siguiente, apartas $6,000 y $3,000.

El problema real del ingreso variable no es el reparto sino el piso: los meses flojos. La solución es una cuenta amortiguadora. Defines tu “mes base” —el gasto mínimo con el que tu vida funciona— y el excedente del 70 % de los meses buenos no se celebra: se guarda ahí para pagar tu sueldo de los meses malos. Saca tu número con la guía de cómo calcular tus ingresos; si tus meses bailan mucho, el presupuesto para ingresos variables desarrolla el mecanismo completo.

Un detalle que los independientes olvidan: si tus impuestos no te los retienen, no son parte de tu ingreso. Se apartan antes de repartir.

Si vives en familia o compartes gastos

Dos formas. Una: cada quien corre su 70/20/10 y su parte de los gastos comunes sale de su propio 70 % —respeta la autonomía—. Otra: se junta el ingreso del hogar, se saca un solo 20 % y un solo 10 %, y el 70 % restante es la olla común —mejor cuando los ingresos son desiguales—. Lo que no funciona en ninguna es que el bloque de dar sea decisión unilateral: es el único que involucra a terceros, y el que genera pleitos si no se conversó antes.

Para quién funciona mejor

El 70/20/10 acomoda bien a quien tiene gastos fijos que no caben en el 50 % —rentas altas, ciudades caras, familias— y a quien la generosidad le importa lo suficiente para darle línea propia en vez de dejarla al azar. También funciona como primer presupuesto serio: es más informativo que el 80/20 y menos exigente que el base cero.

Su límite honesto: si tu gasto de vida supera el 70 % de tu ingreso, ningún método de porcentajes te salvará — el ajuste tendrá que venir de los gastos grandes, no de la regla—.

Errores comunes que arruinan el 70/20/10

  1. Calcular sobre el bruto. Los porcentajes corren sobre lo que de verdad te cae a la cuenta. Sobre el bruto, el 70 % siempre “no alcanza” y el método parece defectuoso cuando el defectuoso era el punto de partida.
  2. Dejar el 20 % para el final del mes. Si sale al último, sale lo que sobra, y lo que sobra es cero.
  3. Olvidar los gastos que no son mensuales. Tenencia, seguros, útiles escolares, diciembre. Si no los prorrateas dentro del 70 %, se van a comer tu 20 %: ármalos con un presupuesto anual y aparta su doceava parte cada mes.
  4. Usar el 10 % como colchón del 70 %. La fuga silenciosa: el mes se aprieta, tomas “prestado” del bloque de dar, y a los cuatro meses ese bloque ya no existe.
  5. Contar el abono a deuda dos veces. Si tu pago de tarjeta ya está dentro del 70 % y además lo cuentas en el 20 %, tu ahorro real es la mitad de lo que crees.
  6. Abandonar por un mes malo. El 70 % se te va a desbordar alguna vez; eso no rompe nada. Lo que rompe el método es concluir que “ya no aplica” y dejar de apartar.

Cuándo el 70/20/10 no es para ti

Si tu ingreso está apretado. Cuando renta, despensa y transporte ya se comen el 85 % de lo que ganas, el 70 % no es una meta ambiciosa: es una ficción. Y forzar una ficción cuesta caro —se intenta dos meses, no se logra, se concluye “soy malísima con el dinero” y se abandona todo, incluido el poco ahorro que sí venía saliendo—. Ahí lo correcto es empezar con el porcentaje que hoy sea posible, aunque sea el 3 %. El otro frente es de ingreso o de gastos grandes.

Si cargas deuda cara desbordada. Cuando los pagos mínimos ya no te dejan respirar, un reparto por porcentajes es demasiado suave para el problema: toca un plan de ataque específico y, muchas veces, un presupuesto base cero durante unos meses.

Si necesitas saber a dónde se va tu dinero. El 70/20/10 no te lo va a decir: un solo bloque de vida significa cero visibilidad dentro de él.

Si ganas bastante más de lo que necesitas. Un 70 % de vida sobre un ingreso alto invita a inflar el estilo de vida hasta llenarlo: mejor un 60/30/10.

Nada de esto garantiza un resultado; lo que sí hace un método bien elegido es quitarte una decisión difícil cada quincena.

Cómo empezar: tu primer mes, paso a paso

Lo esencial son dos movimientos: programa la transferencia automática del 20 % para tu día de pago, y decide a dónde irá el 10 % de dar este mes —una causa, una persona, un propósito concreto—. El 70 % restante es tu vida: gástalo sin culpa, porque ya está presupuestado. Si el método de porcentajes te resulta nuevo del todo, conviene leer primero qué es un presupuesto personal para entender la lógica que todos estos métodos comparten.

Alrededor de esos dos movimientos, así se ve el primer mes:

  1. Saca tu ingreso neto real: el promedio de lo que te ha caído a la cuenta en los últimos tres meses. Ese es tu 100 %.
  2. Escribe los tres números —0.70, 0.20 y 0.10— en un papel.
  3. Suma tu gasto de vida de un mes, con los recibos reales. En cinco minutos sabes si cabes en el 70 % o por cuánto te pasas.
  4. Si te pasas, ajusta una sola vez. Ataca los renglones grandes y los servicios que no usas, no la despensa. Si el desfase es enorme, arranca con 80/15/5.
  5. Abre la segunda cuenta y programa la transferencia del 20 % con fecha del día de pago. Este paso hace el trabajo; los demás son preparación.
  6. Define el destino del 10 %: ¿dar o abonar a deuda? Escríbelo, con su condición de salida si eliges deuda.
  7. Aparta la doceava parte de tus gastos anuales dentro del 70 %, en una subcuenta que no toques.

Los primeros 90 días

Mes 1: instalar. No midas resultados, mide cumplimiento: ¿salió la transferencia el día que debía? Si el 70 % se desbordó un poco, es normal.

Mes 2: ajustar. Corrige con los datos reales, no con lo que te gustaría. Si dos meses seguidos te pasaste por el mismo renglón, ese renglón es un gasto fijo disfrazado.

Mes 3: automatizar el resto. Domiciliaciones, la subcuenta de gastos anuales, el donativo. La meta a los 90 días no es haber ahorrado mucho: es que el sistema funcione solo aunque tengas una semana pésima. Un método que sobrevive doce meses vale más que uno perfecto que muere en marzo.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre el 70/20/10 y el 50/30/20?

La filosofía. El 50/30/20 separa necesidades (50) de gustos (30) y futuro (20): es un presupuesto de control. El 70/20/10 junta todo el gasto de vida en un solo bloque (70), protege el futuro (20) y añade un tercer bloque para dar o compartir (10): es un presupuesto de propósito. En la práctica, el 70/20/10 es más simple de operar —un solo bloque de vida— y el 50/30/20 da más información sobre en qué se va el dinero. Si tus necesidades básicas pasan del 50 % de tu ingreso, el 70/20/10 suele acomodarse mejor a tu realidad.

¿El 10 % para dar es obligatorio en el método?

Es parte del diseño original, pero el método no se rompe si lo adaptas. Mientras tus deudas caras o tu fondo de emergencia no estén resueltos, ese 10 % puede ir temporalmente a esos frentes —primero lo urgente de tu casa financiera— y migrar a dar cuando las bases estén firmes. Lo que sí vale la pena del bloque, aunque sea con montos pequeños: hace de la generosidad una decisión planeada en lugar de un impulso del momento, y le enseña a tu dinero que su único propósito no eres tú.

¿Qué hago si mi gasto de vida se pasa del 70 %?

Primero, no fuerces la regla a la mala: recortar a punta de voluntad un bloque que estructuralmente no cabe es la receta para abandonar el método en dos meses. Haz esto en orden: (1) confirma que estás calculando sobre tu ingreso neto y no sobre el bruto; (2) revisa si el desajuste viene de gastos grandes —renta, transporte, colegiaturas, pagos de deuda— porque ahí es donde está el problema real; (3) mientras acomodas eso, corre una versión temporal del método con los porcentajes que sí puedas sostener, por ejemplo 80/15/5, y protege el orden —apartar primero, vivir después— que es lo que de verdad hace el trabajo. Los porcentajes son la meta; la secuencia es el método.

¿Sirve el 70/20/10 si me pagan por quincena o por semana?

Sí, y suele funcionar mejor así. Aplica los tres porcentajes a cada depósito en lugar de esperar al fin de mes: si te pagan quincenal, cada quincena se parte en 70/20/10; si te pagan semanal, cada semana. La ventaja es que el bloque del 20 % sale más veces al año y nunca depende de lo que sobre. La única precaución es acordarte de los gastos que no son mensuales —tenencia, seguros, colegiaturas anuales, diciembre—: esos se prorratean dentro del 70 % y se apartan aparte, no se pagan con el 20 %.

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