Calculadora de IVA
Agrega el IVA a un precio o desglósalo de uno que ya lo incluye, con la tasa que tú escribes.
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El IVA es el impuesto que pagas al comprar casi todo. Aquí entiendes qué grava, la tasa general y sus excepciones, y la diferencia clave entre quién lo paga (tú, el consumidor final) y quién lo entera al SAT (el negocio que te vendió).
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Calcular el IVA es cuestión de dos operaciones: para agregarlo, multiplicas el precio por 1.16; para sacarlo de un total que ya lo incluye, divides entre 1.16. Aquí van las fórmulas, ejemplos en pesos paso a paso y cómo se ve desglosado en una factura.
Si facturas y cobras IVA, cada mes debes presentar tu declaración mensual de IVA ante el SAT. Aquí tienes quién está obligado, qué necesitas antes, el paso a paso en el portal, cómo se calcula el pago y qué hacer si te sale a favor.
En la franja fronteriza de México existe un estímulo fiscal que baja el IVA por debajo de la tasa general del 16%. Aquí entiendes qué es, en qué zonas aplica, los requisitos para usarlo y cómo facturar con la tasa fronteriza sin equivocarte.
Tasa 0% y exento de IVA parecen iguales —en ambos no cobras IVA— pero solo la tasa 0% te deja acreditar el IVA que tú pagaste. Esa diferencia cambia tu declaración y el dinero que te queda. Aquí te la explico con ejemplos.
El IVA acreditable es el IVA que pagaste en tus compras y gastos del negocio y que puedes restar del IVA que cobraste a tus clientes. De esa resta sale cuánto le enteras al SAT cada mes. Aquí entiendes los requisitos, la mecánica y cuándo un gasto no cuenta.
La retención de IVA ocurre cuando tu cliente (una empresa) paga una parte de tu IVA directamente al SAT en vez de dártelo a ti. Aquí entiendes cuándo aplica, cómo se ve en el CFDI, qué efecto tiene en tu declaración mensual y en qué se diferencia de la retención de ISR.
Alimentos básicos, medicinas de patente y libros suelen ir a tasa 0%, y hay actividades exentas como la educación o la renta de casa. Aquí tienes qué está libre de IVA en México y por qué eso no significa que dejes de declarar.
Guía completa · Actualizada el
El IVA (Impuesto al Valor Agregado) es el impuesto que pagas cuando compras casi cualquier cosa: el súper, la ropa, la gasolina o tu plan de celular. Va sumado al precio y lo pagas en la caja, pero quien lo entrega al SAT no eres tú: es el negocio que te vendió. Aquí lo entiendes desde cero: qué grava, por qué aparece en cada ticket, y la diferencia entre quién lo paga (tú, el consumidor final) y quién lo entera (el negocio, como intermediario).
Ahí está su gran diferencia con el ISR, que es el impuesto sobre tus ingresos: el ISR mira el dinero que entra a tu bolsillo; el IVA aparece cuando ese dinero sale para comprar algo. A diferencia del IEPS, que solo grava ciertos productos, el IVA toca casi todo el consumo.
Se le llama “al valor agregado” porque se va cobrando en cada eslabón de la cadena, sobre el valor que cada negocio le suma al producto. El productor le vende al mayorista, el mayorista a la tienda y la tienda a ti; en cada paso se carga IVA. Pero el que termina absorbiéndolo, sin poder pasárselo a nadie más, es el último de la fila: el consumidor final. Ese eres tú.
Por eso lo ves en cada ticket. Cuando revisas una nota o una factura desglosada, aparece una línea de “IVA” separada del precio. No es un cobro extra que inventó la tienda: es el impuesto que la ley obliga a trasladarte y que la tienda solo está juntando para entregárselo al SAT. Lo administra esa misma autoridad, igual que el resto de los impuestos federales.
Lo que más veo entre lectores es que confunden “yo pago el IVA” con “el negocio se queda con el IVA”. No es así. Para la tienda, ese dinero es de paso: lo cobra, lo guarda un momento y lo entera. Entender esa diferencia es la mitad de comprender todo el tema.
En México la tasa general del IVA es del 16%. Es la que aplica a la mayoría de los productos y servicios. Existe además una tasa reducida para ciertos municipios de la región fronteriza, pensada para competir con los precios del otro lado de la frontera; su porcentaje y la lista de zonas cambian por decreto, así que la tasa vigente se confirma en el SAT.
Pero no todo lleva el 16%. La Ley del IVA contempla dos casos especiales que conviene no confundir:
| Categoría | Qué significa | Ejemplos típicos |
|---|---|---|
| Tasa general | Se cobra el porcentaje general sobre el precio. | Ropa, electrónicos, restaurantes, servicios. |
| Tasa 0% | Sí está gravado, pero al 0%: no suma nada al precio. | Muchos alimentos básicos, medicinas de patente, libros. |
| Exento | Queda fuera del impuesto; no se cobra IVA. | Algunos servicios (educación, ciertos servicios médicos). |
La lista exacta de qué va en cada canasta la define la Ley del IVA y puede cambiar, así que no la memorices de una captura vieja: consúltala en sat.gob.mx. Si te interesa el detalle, aquí repasamos qué productos no pagan IVA y por qué.
¿Y por qué separar “tasa 0%” de “exento” si en la caja ninguno de los dos te cobra IVA? Para el consumidor da igual: no pagas nada extra en ambos casos. La diferencia le importa al negocio. Un producto a tasa 0% le permite al vendedor acreditar el IVA que él pagó a sus proveedores (y hasta pedir saldo a favor); un producto exento, no. Es un detalle técnico, pero explica por qué la ley se toma la molestia de distinguirlos; si quieres el porqué completo, aquí va la diferencia entre tasa 0% y exento de IVA.
Aquí está el corazón del asunto para quien factura. Un negocio maneja dos IVAs, y la resta entre ellos es lo que termina pagando:
La mecánica es una resta simple: IVA que cobré − IVA que pagué = lo que entrego al SAT. Si en el mes cobraste $16,000 de IVA a tus clientes y pagaste $10,000 de IVA en tus compras, enteras la diferencia: $6,000. Si pagaste más IVA del que cobraste, en lugar de deber te queda un saldo a favor que puedes usar después. Si quieres ver esa cuenta con calma, tenemos una guía dedicada a cómo se declara el IVA mensual.
Por eso decimos que el negocio es un intermediario: junta el IVA de sus ventas, le descuenta el IVA de sus compras y entrega el neto. El impuesto real, el que nadie más puede descontar, lo aporta el consumidor final.
El consumidor final no declara IVA: su papel termina cuando paga en la caja. Quien sí tiene que declararlo es quien vende o presta servicios facturando: negocios, profesionistas independientes, arrendadores y demás personas que emiten comprobantes con IVA.
Ese cálculo se hace mes con mes y es definitivo (no es un anticipo que se ajuste al final del año, como pasa con el ISR). La declaración se presenta ante el SAT normalmente a mediados del mes siguiente al que estás reportando; la fecha límite exacta la marca el calendario fiscal vigente, así que verifícala en el SAT.
En resumen:
De un lado y del otro, todos pagamos IVA como consumidores. La diferencia es si además tienes que administrarlo.
Dicho simple: el asalariado sufre el IVA; quien factura, además, lo gestiona.
El IVA es el impuesto que pagas al consumir, y su truco está en separar dos papeles: tú, el consumidor final, eres quien lo absorbe; el negocio es solo el intermediario que lo cobra, le resta el IVA de sus compras y entrega el neto al SAT cada mes. Si eres asalariado, tu relación con él termina en la caja. Si empiezas a facturar, se vuelve una cuenta mensual que tienes que llevar con orden. La tasa general y las listas de tasa 0% o exentos verifícalas siempre en sat.gob.mx, y para tu caso puntual apóyate en un contador.
Es el Impuesto al Valor Agregado: el impuesto que pagas cuando compras casi cualquier producto o servicio. Va sumado al precio y lo cobras en la caja, pero quien lo entrega al SAT es el negocio que te vendió. Por eso lo ves desglosado en tus tickets y facturas.
Lo paga el consumidor final: tú, cuando compras. El negocio solo es un intermediario que cobra el IVA en tu nombre y luego lo entera al SAT. Por eso se dice que es un impuesto indirecto: quien lo carga en su bolsillo no es quien hace el trámite.
No. La mayoría de los productos y servicios llevan la tasa general, pero hay una lista con tasa 0% (como muchos alimentos básicos y medicinas de patente) y otra de actos exentos (algunos servicios). Las categorías y porcentajes exactos los define la Ley del IVA y los publica el SAT, así que conviene verificarlos ahí.
Quien factura declara el IVA de forma mensual y definitiva ante el SAT, normalmente a mediados del mes siguiente. El consumidor final no declara nada: su parte termina al pagar en la caja. Confirma las fechas vigentes en el calendario fiscal del SAT.
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