Renta fija
Cómo invertir en CETES paso a paso (desde cero)
Guía práctica para invertir en CETES por tu cuenta: qué necesitas, cómo abrir tu cuenta en cetesdirecto, cómo elegir plazo y monto, y cómo reinvertir para que tu dinero no deje de trabajar.
Inversiones
Un pagaré bancario es un depósito a plazo fijo: le prestas tu dinero al banco por un plazo pactado y conoces la tasa desde el día uno. Aquí entiendes cómo funciona, qué cubre el seguro de depósitos del IPAB, qué pasa si necesitas retirar antes y cuándo conviene frente a los CETES.
Por Sergio Brito · Actualizado el · Datos de México
Un pagaré bancario es un depósito a plazo fijo: le prestas tu dinero a un banco durante un plazo pactado y, desde el día uno, conoces la tasa que te pagará si lo dejas hasta el final. Se contrata en minutos desde la banca en línea y es una de las piezas más simples de la renta fija en México. La letra que importa: tu dinero queda comprometido hasta el vencimiento, y “bajo riesgo” no es lo mismo que cero riesgo.
Es un préstamo al revés. Normalmente el banco te presta a ti y te cobra intereses; en el pagaré, tú le prestas al banco y el banco te los paga. El documento —el “pagaré”— es la promesa formal de devolverte tu dinero más un interés en una fecha concreta.
Sus tres piezas:
Esa última parte es su chiste: mientras otras inversiones suben y bajan a diario, aquí el trato queda escrito desde el arranque. A cambio, renuncias a tocar ese dinero hasta el vencimiento.
Hoy casi todo el proceso es digital: entras a la app o banca en línea de un banco donde ya tienes cuenta, eliges monto y plazo, y la pantalla te muestra la tasa y cuánto recibirás al final antes de confirmar. Los plazos típicos van, como rango general, desde unos 7 hasta 360 días, aunque el menú exacto lo define cada banco.
Ejemplo hipotético (la tasa es inventada, solo para ver la mecánica):
Dos letras chicas de este cálculo: algunos bancos usan años de 360 días en su fórmula, y sobre los intereses se retiene una parte de ISR de forma automática —las reglas y porcentajes los define el SAT y cambian, así que revisa tu caso—. El número exacto te lo muestra la app antes de confirmar; la tasa real de cada banco cambia constantemente y no la encontrarás aquí a propósito.
Si al vencimiento reinviertes capital más intereses, entra en juego el interés sobre interés: proyecta cuánto acumularías repitiendo la jugada con la calculadora de interés compuesto.
La confusión es entendible: ambos son renta fija, ambos son de bajo riesgo relativo, ambos te dicen cuánto pagan si llegas al final. La diferencia está en a quién le prestas y qué tanta flexibilidad tienes. En los CETES le prestas al gobierno federal; en el pagaré, a un banco. Ambos son parientes de los bonos, la gran familia de la renta fija.
| Pagaré bancario | CETES | |
|---|---|---|
| ¿A quién le prestas? | A un banco | Al gobierno federal |
| ¿Dónde se contrata? | En cada banco (app o sucursal) | En cetesdirecto.com, la plataforma oficial |
| Tasa | La pacta cada banco; la ves antes de confirmar | Se define en subasta cada semana |
| ¿Si necesitas el dinero antes? | En el clásico, esperas al vencimiento | Puedes vender antes, al precio del mercado ese día |
| Monto mínimo | Lo fija cada banco | Bajo; consulta el vigente en cetesdirecto |
| Respaldo si algo sale mal | Seguro de depósitos del IPAB, hasta un tope | El deudor es el propio gobierno federal |
¿Cuál paga más? Depende del día, del plazo y del banco: hay temporadas en que los pagarés compiten bien y otras en que no. Compara la tasa vigente de ambos justo antes de invertir —la de CETES está en cetesdirecto.com y en los datos que publica Banxico; la del pagaré, en tu banco—. Para comparar entre bancos, el dato útil es la GAT (Ganancia Anual Total), que las instituciones publican junto a estos productos precisamente para eso.
¿Y eso cuánto es en pesos? A propósito no te doy la cifra: la UDI es una unidad de inversión cuyo valor en pesos publica Banxico y cambia todos los días. El tope vigente y su equivalente actualizado están en ipab.org.mx, y el valor de la UDI, en banxico.org.mx. Lo que sí te puedo dejar en claro es qué significa en la práctica:
Cuando un conocido me presume la tasa que le ofreció su banco, le hago las mismas dos preguntas: ¿comparaste la GAT con otras opciones? ¿Y sabes hasta dónde te cubre el IPAB? La primera casi todos la libran; en la segunda suele venir un silencio. Por ese silencio existe esta sección.
Ojo con un pariente cercano: las apps de ahorro que “pagan más que tu banco” muchas veces no son bancos y su protección es otra, con tope menor. Antes de perseguir la tasa más alta, revisa qué es una SOFIPO y cómo cambia la protección de tu dinero.
Esta es la pregunta que separa al pagaré de casi todo lo demás. En el pagaré clásico no hay retiro anticipado: tu dinero queda comprometido hasta el vencimiento, punto. Algunos bancos ofrecen variantes con cancelación anticipada, pero el costo suele ser perder parte o todos los intereses ganados, y las condiciones exactas dependen de cada contrato. Léelas antes de firmar, no después.
Compáralo con los CETES: ahí puedes vender antes del vencimiento, aunque al precio que el mercado pague ese día. El pagaré ni siquiera te da esa puerta en su versión clásica.
La conclusión práctica: el dinero que podrías necesitar mañana —tu fondo de emergencia— no va en un pagaré. Va en instrumentos de los que puedas disponer rápido, aunque paguen menos.
Tiene sentido cuando:
No tiene sentido cuando:
Regla rápida: compara el rendimiento contra la inflación, no contra cero. Ganarle a la cuenta de débito es fácil; el punto es que tu dinero no pierda poder de compra.
El pagaré bancario hace bien una sola cosa: guardar dinero que tiene fecha y devolvértelo con un interés pactado desde el inicio. Ni te va a hacer crecer el patrimonio a largo plazo ni sustituye a tu fondo de emergencia: es la pieza estable entre ambos. Ubícalo como lo que es —un escalón dentro de tus primeros pasos como inversionista— y compáralo contra CETES el día que vayas a decidir, con las tasas vigentes en la mano. El instrumento es simple; el criterio para usarlo bien es lo que acabas de leer.
Es un depósito a plazo fijo: le prestas tu dinero a un banco durante un plazo pactado —desde unos días hasta alrededor de un año— y desde el inicio conoces la tasa que recibirás si lo mantienes hasta el vencimiento. Al final, el banco te devuelve tu capital más los intereses, con la retención de ISR que aplique. Es de las formas más simples de renta fija, aunque su bajo riesgo no es cero riesgo: la inflación puede comerse parte del rendimiento y tu dinero queda comprometido durante el plazo.
Los depósitos bancarios —incluidos los pagarés— están respaldados por el seguro de depósitos del IPAB hasta un tope expresado en UDIS, por persona y por institución. Como el valor de la UDI cambia a diario, el equivalente en pesos también cambia: consulta el tope vigente en ipab.org.mx y el valor de la UDI en Banxico antes de decidir cuánto dejar en un solo banco. Lo que exceda ese tope entra al proceso de liquidación, donde podrías recuperar una parte, después de mucho tiempo, o no recuperarla.
En el pagaré clásico, no: tu dinero queda comprometido hasta el final del plazo. Algunos bancos ofrecen versiones con cancelación anticipada a cambio de perder parte o todos los intereses, pero eso depende de cada contrato, así que léelo antes de firmar. Por esa rigidez, el pagaré no es lugar para tu fondo de emergencia: ahí va dinero que podrías necesitar mañana mismo.
Ninguno gana en todos los escenarios. En el pagaré le prestas a un banco y la tasa la pacta cada institución; en los CETES le prestas al gobierno federal y la tasa sale de una subasta semanal. Los CETES permiten vender antes del vencimiento al precio del mercado ese día; el pagaré clásico te compromete hasta el final. Compara la tasa vigente de ambos el día que vayas a invertir —en tu banco y en cetesdirecto.com— y elige según tu plazo y tu necesidad de liquidez.
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